¿De qué manera podemos “arrogarnos” la culpa de un cambio climático que de todos modos debía ocurrir? Se me ocurre que no es extraño que cierta parte de la comunidad científica suene arrogante cuando afirman que el actual cambio climático se debe a la nociva actividad humana. Pretender que nuestra actividad industrial y estilo de vida sean los causantes de una transformación climática no deja de ser una afirmación bastante arrogante. Para poder afirmar que los “humanos” somos quienes estamos cambiando el clima deberíamos poder contar con precisos datos estadísticos de cientos o hasta miles de años. Pero la realidad es que una de las ciencias en las cuales algunos científicos basan su teoría del cambio climático, la meteorología, es una de las ciencias más jóvenes que existen. Para tener una idea cabal de lo que estamos hablando debemos recordar que los datos más lejanos registrados de manera científica acerca de la actividad de huracanes se remontan apenas al año 1851. En esa época no existían los aviones y mucho menos los satélites meteorológicos, de manera que incluso los datos de formación, desarrollo, trayectorias y categorías de huracanes eran bastante imprecisos y sólo aproximados.
Para poder hablar de la meteorología como ciencia con los instrumentos y tecnología que conocemos hoy no podemos alejarnos mucho más allá de 40 o 50 años en el pasado. ¿Alguien realmente cree que 50, 100 o 200 años es un tiempo significante para recabar datos acerca de procesos de la naturaleza que llevan generalmente cientos y miles de años en producir algún cambio? Para dar sólo un dato, existe cabal evidencia de lo que se conoce como “Pequeña glaciación”, la cual comenzó deteriorando el clima del hemisferio norte hacia el año 1350 y que duró hasta 1850 y en la cual los glaciares avanzaron moderadamente cambiando de manera notable el clima de Europa y Norteamérica. Ese pequeño cambio le llevó a la naturaleza 500 años y el ser humano absolutamente nada tuvo que ver con eso. Pero claro, si alguno de los científicos que actualmente aseguran que el ser humano es el culpable del actual cambio climático hubiera vivido en esa época, tal vez hubiera asegurado también que la glaciación se debió a que los europeos contaminaban los ríos del continente arrojando desperdicios y quemando demasiada madera para hacer fuego. Para algunos mi argumento tal vez suene como una apología de la polución, sin embargo no estoy defendiendo la actividad humana que produce un efecto nocivo en la atmósfera, pero tampoco creeré a pié juntillas que esa actividad sea la que trae nuestro actual cambio climático. Que ambos, el cambio climático y la polución ambiental se hayan encontrado en el mismo momento histórico es otro tema.

Comparación de tamaños entre el sol y la tierra
Entre otros problemas que los humanos podríamos enfrentar a gran escala se encuentra el cambio o modificación del ángulo del eje terrestre a causa de un tremendo cambio en el campo magnético de la tierra. Este tema es estudiado en profundidad por la geología moderna y los descubrimientos que se han hecho en los últimos 20 o 30 años son muy importantes para comprender el comportamiento de la madre naturaleza. Pero para lograr entender cabalmente los resultados de los estudios nos enfrentamos nuevamente al mismo problema ¿Cómo podemos cotejar esos datos con información estadística lo suficientemente atrás en el pasado que nos sirva para comprender procesos de miles de años? La respuesta puede estar en los antiguos escritos de culturas ya desaparecidas, como los egipcios, los mayas, los sumerios y varias culturas más como la china o la hindú. Según los relatos cosmogónicos de esas culturas, las cuales muy difícilmente se hayan conectado entre unas y otras, todos coinciden en una catástrofe universal que acaeció hace miles de años y que casi borra de la faz de la tierra a la raza humana. Relatos acerca de diluvios universales, olas gigantes que cubren la tierra, fuego que cae del cielo, poderosos terremotos que modifican la faz de la tierra, son temas comunes a todos esos relatos. Si leemos detenidamente todos y cada uno de esos relatos con una mente abierta y tratamos de ‘ver’ esas descripciones con una mentalidad más científica pero considerando todos los datos de que disponemos actualmente encontraremos un mensaje por demás interesante en ellos.

Infuencia del campo magnético del sol sobre el de la Tierra
Actualmente no hay desacuerdo en cuanto a una historia de cambios en el campo magnético de la tierra, pero sí los hay respecto a las consecuencias de ese cambio. Algunos científicos piensan que tal vez ese cambio en la posición del eje terrestre y la variación del campo magnético podrían producir grandes cambios climáticos como los que actualmente se están dando o quizás algunas modificaciones a nivel de la corteza terrestre manifestados en terremotos o surgimiento de islas volcánicas, etc. Sin embargo hay otros científicos que piensan diferente, y advierten que un cambio en el campo magnético de la tierra podría llegar a invertir los polos magnéticos dependiendo de la magnitud de la causa que provoque ese cambio. Pero ¿Cuál es la causa? Algunos ven una relación directa entre los ciclos de la actividad solar y el propio campo magnético del sol y el de nuestra tierra. Así como hoy se conoce un ciclo de aproximadamente 11 años en el cual la actividad de manchas solares aumenta considerablemente, habría otros ciclos de cientos y miles de años que corresponden a cambios de gran importancia en la actividad solar. Uno de ellos es un ciclo de alrededor de 12 mil años que tendría que ver directamente con una gran actividad en la corona solar y que produciría enormes cambios en el propio campo magnético del sol. Estos cambios sin dudas afectarían enormemente al propio campo magnético de la tierra y el resto de los planetas. Hoy se sabe que el ciclo de 11 años que produce un pico de actividad de manchas solares está directamente relacionado con modificaciones temporeras en el clima terrestre, ¿Cuanto más influiría un ciclo en el cual el sol modifica su propio campo magnético? Un evento astronómico de esas características debe producir cambios de un orden a gran escala, tanto en el clima como en la corteza terrestre. Si ese ciclo realmente existe es muy probable que tenga relación con los antiguos textos de civilizaciones como las mencionadas más arriba.
Bajo esta perspectiva no es tan importante jugar a quién tiene la razón. Lo más importante es pensarlo desde un punto de vista preventivo. El calendario Maya se acaba abruptamente en el año 2012 y la obsesión que los Mayas tenían por las matemáticas y la astronomía no debería pasársenos por alto; sobre todo sabiendo cómo la ciencia actual reconoce la gran precisión de los ‘matemáticos’ mayas para construir sus pirámides, observatorios y calendarios. ¿Por qué los Mayas terminan su calendario en el año 2012? ¿Tendrá que ver con el actual cambio climático y a su vez con una posible reversión de los polos magnéticos? Si es así ¿Cómo ellos sabían eso? ¿De dónde obtuvieron ese conocimiento? Mientras sigamos nublando nuestra mente con nuestra creencia de que la actual civilización es la causante del cambio climático actual, estaremos obstruyendo el poder ‘ver’ lo que realmente está pasando así como el hecho de que nuestros ancestros hace miles de años conocían de alguna manera los grandes ciclos de actividad solar, y lo dejaron cifrado en sus mensajes de piedra, en el lenguaje místico bajo el cual ellos comprendían la vida y en el cual se desarrollaba su cultura. Es sumamente curioso que el Calendario Maya tenga diferentes tiempos de medición, uno para ciclos cortos y otro para enormes ciclos de miles de años. Si un cambio de enormes proporciones está a punto de ocurrir sobre el planeta, deberíamos estar preparados. La sola idea de que potencialmente gran parte de todo nuestro avance tecnológico se pierda es suficiente motivo para al menos tener un plan para resguardarlo. Si es verdad lo que algunos pronostican, en cuanto que luego de una catástrofe de esas características toda la infraestructura conocida podría desaparecer y el hombre, a pesar de todo el conocimiento que ha logrado, quedaría desprotegido sobre un mundo similar al de la edad de piedra, entonces vale la pena tener un plan de emergencia, un plan de supervivencia, una preparación para sobrevivir lo que alguna vez los humanos tuvieron que enfrentar hace miles de años.
A pesar de que los científicos aseguran que todo está normal en la actividad solar, los invito a que lean este artículo de la NASA acerca del prolongado tiempo de quietud que la actividad de manchas solares está teniendo ahora mismo. Luego de una gran calma suele venir una tormenta, ¿Qué clase de actividad solar se desatará en los próximos años cuando la actual extensa calma termine?
Ver artículo de la NASA
Nuevo artículo de la NASA octubre 2008
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